Es el Día Mundial de la Actividad Física, una fecha establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para recordar la importancia del movimiento para la salud de las personas y las comunidades. La actividad física regular contribuye a prevenir y ayudar a tratar enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes y algunos tipos de cáncer, además de beneficiar la salud mental, la calidad de vida y el bienestar.
Promover la actividad física es promover la salud pública. En un contexto marcado por el sedentarismo y el peso creciente de las enfermedades crónicas, es importante destacar que toda actividad física cuenta y que empezar, aunque sea con pequeñas cantidades, es mejor que no hacer nada.
Los fisioterapeutas, como profesionales de la salud especializados en el sistema del movimiento, desempeñan un papel importante en la promoción de una actividad física segura, adecuada y sostenible. Su intervención es especialmente importante cuando existen factores de riesgo, dolor, limitaciones funcionales, enfermedades crónicas o la necesidad de adaptar el ejercicio a la condición de cada persona. Los fisioterapeutas están cualificados para promover, orientar, prescribir y gestionar la actividad física y el ejercicio adecuado para diferentes personas y contextos.
El movimiento funcional, seguro y sin dolor, es fundamental para la salud, la autonomía y la participación en la vida social. Por eso, promover la actividad física no es sólo fomentar estilos de vida saludables: es también crear las condiciones para que más personas puedan integrar el movimiento en su vida cotidiana, de una forma realista, progresiva y adaptada a sus capacidades.
En este Día Mundial de la Actividad Física, el Colegio de Fisioterapeutas reafirma que a través del movimiento, promovemos una mejor salud y subraya la importancia de integrar la actividad física en las políticas y prácticas para promover la salud, prevenir las enfermedades y mejorar la calidad de vida.